Educación

Valores que puedes regalar a tu hijo

Valores que puedes regalar a tu hijo 

Los valores son relativos, es decir, relativos a la ética de cada persona. Por ello, cada pareja decide educar a su hijo en el contexto de una ética determinada. Sin embargo, existen valores universales que deberían formar parte del diccionario emocional de cualquier niño. Aquí tienes algunos ejemplos que pueden servirte para regalar a tu hijo esperanza en su proceso de crecimiento:

1. El respeto es indispensable para crecer en libertad. En este sentido, dicho respeto remite al valor que tienen los mayores y la tercera edad. Por ejemplo, cualquier niño tiene que intentar pasar tiempo con su abuelo, ayudarle y darle cariño. Pero el respeto también es aplicable a los padres, a los compañeros de colegio, a los profesores… ¿Qué ejemplos muestran faltas de respeto? Por ejemplo, el acoso escolar es una clara muestra de poca sensibilidad a la hora de hacer la vida imposible a una persona.

2. Regala a tu hijo amor propio, es decir, ayúdale a sentar las bases de una buena autoestima para que pueda tener un desarrollo emocional excelente, donde el crecimiento sea una suma y nunca una resta.

3. Ayuda a tu hijo a vivir el presente, sin tanta presión por el mañana. Es decir, dile adiós a las preocupaciones. Céntrate en el ahora y deja que la vida fluya. En ocasiones, debemos dejar que la vida siga su curso sin pretender controlarlo todo hasta el más mínimo detalle.

4. Regálale a tu hijo el valor de la familia como soporte de compañía en los buenos y en los malos momentos. Esta idea ayuda a que el niño no se sienta solo nunca, y además, sea consciente de que es una persona muy querida.  

5. La generosidad es un valor muy preciado. Este valor se puede poner en práctica a través de causas solidarias. Es decir, a través de la ayuda a niños desfavorecidos. Por ello, el niño también puede colaborar con sus ahorros a la ayuda social a los demás.

Imagen: Proyecto solidario

¿Regalos tecnológicos para niños?

Tecnología niños

En la actualidad es muy común observar niños que, a edades cada vez más tempranas, tienen teléfonos móviles o computadoras portátiles en su poder, porque les han sido regaladas por padres, tíos, abuelos o padrinos para algún cumpleaños.

Qué nos dicen los especialistas sobre esta tendencia? Es bueno para ellos? Es una nueva forma de estimularlos intelectualmente? Ayuda para que estén al día con los avances tecnológicos y puedan en el futuro competir con ventajas en el mercado? O por el contrario les estamos achicando la niñez, esa etapa llena de ilusiones y de imaginación tan importante para el desarrollo de un ser humano feliz? Son estos aparatos inocuos para la salud o no es así a largo plazo?

Es indudable que el mercado de teléfonos celulares infantiles llegó para quedarse, así como las computadoras portátiles pequeñas diseñadas para niños. Pero, la decisión de si deben ser usadas o no por los hijos siempre debe ser de los padres.

Hace unos años, en el 2006 se produjo una discusión en Estados Unidos y Europa sobre uno de los aspectos que preocupan a los adultos en este tema: el de las posibles consecuencias a largo plazo de la radiación de las frecuencias radiales, que pueden emitir los teléfonos celulares, tema que está aún siendo evaluado científicamente. Los informes en general coinciden en que no es concluyente que estas radiaciones puedan ser perjudiciales, pero son cautelosos por el hecho de que todavía no puede ser testeado el largo plazo. Las decisiones de los países, en esta materia, son diferentes. Pero la decisión final es de los padres.

Otro tema es el uso que se pueda hacer de estos aparatos: cómo ubicar filtros para temáticas que no deben estar al alcance de niños de corta edad y cómo limitarles el tiempo de utilización de los mismos para evitar la adicción dañina.

En conclusión si nuestra intención es hacerle un regalo tecnológico a un niño, sería recomendable que ese niño no tenga menos de ocho años y también es deseable conocer la opinión de sus padres sobre estos aspectos planteados.

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Consideraciones al tener cuenta al tiempo de hacer un regalo

Consideraciones al tener cuenta al tiempo de hacer un regalo

A los niños les gusta recibir juguetes como regalos. Claro que los tipos de juguetes serán diferentes de acuerdo a las edades de quien los recibe. No es lo mismo comprar un regalo para un chico de dos años que para uno de nueve.

También varían los gustos de acuerdo al sexo del chico, aunque cada vez más abundan los juguetes que son para niñas y niños.

A la hora de elegir regalos para los niños hay que tener en cuenta también sus gustos y su manera de ser: por ejemplo hay chicos muy inquietos y dinámicos, a los que no les podemos regalar un juego de mesa, que requiere estar tranquilo, concentrado y con la atención fija por un largo rato, porque seguramente no le gustará y no lo aprovechará.

En suma, ya tenemos tres elementos a tener en cuenta a la hora de decidir qué regalo hacerle a un niño: la edad, el sexo, su manera de ser, sus gustos y preferencias.

Otro elemento a tener en cuenta será nuestros propios recursos económicos; obviamente nos manejaremos dentro del margen de posibilidades que tenemos, aunque queda claro que no siempre el regalo más caro es el más apreciado.

También habrá que considerar cuáles son las creencias de los padres o de quienes estén a cargo del niño, ya que si bien el regalo es para él, los que administran los regalos suelen ser los padres. Difícilmente le llegue al chico un regalo que contradiga la forma de pensar de quienes tienen a su cargo su educación; por ejemplo no le regalaremos juguetes que simulen armas a hijos de padres pacifistas que lo consideren inadecuados, porque lo más probable es que ese juguete no llegue nunca a manos del destinatario y que además nos ganemos la antipatía de sus padres.

Está claro, entonces, que la decisión sobre qué regalar a un niño, pasa por tener la voluntad y el tiempo necesarios para pensarlo un poquito, teniendo en cuenta todos estos elementos. Y cuanto más conozcamos su entorno y su propia personalidad más fácilmente sabremos hacia donde apuntar.

Finalmente, el regalo se hace con gusto y amor. Y seguro, con este ingrediente final, será bien apreciado y disfrutado.

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Cajas guarda juguetes

¿Amas profundamente a tu hijo o hijos, pero estás un pelín harta de tener sus juguetes esparcidos por todas partes? O peor… De tener que recogerlos tú.

No pasa nada, le ocurre al común de las madres, los padres suelen recoger poco; en líneas generales.

En realidad, tampoco es un gran problema y como todo, tiene solución y esta además, es muy simple.

Hazte con una cesta recoge juguetes. Son prácticas, las hay bastante asequibles y la mayoría, son muy decorativas. Vale, ya se que así leído, puede parecer una bobada, pero tiene su aquel.

Porque estas cestas, tienen otras utilidades, a parte de la obvia; que es tenerlo todo en orden

Los niños son esponjas, aprenden e incorporan a una velocidad increíble. Si a un pequeño le enseñas de una forma lúdica a guardar las cosas, en la caja de almacenamiento, vas a conseguir muchas cosas:

  • Se sentirán personas útiles y válidas
  • Se harán  más responsables
  • Se encontrarán realizados

No es bueno decirle a un niño desde pequeño, que es un desordenado o un desastre. Eso se les queda grabado en el subconsciente, para toda la vida y cuando sean mayores, pueden tener problemas en este sentido. Porque desde el principio, han oído que no saben recoger, que no pueden hacerlo ellos, que si lo hacen no va a estar bien… y esto se va a convertir en una carga. Los niños le dan siempre la razón a los padres.

Por eso, es mejor, hacerle sentir capaz, que sienta que es útil. De mayor se enfrentará a todo de otra manera.

Las opciones más comunes, para que se acostumbre a recoger son:

  1. Hacerle un regalo
  2. Felicitarle y animarle por lo conseguido

La primera, desde mi punto de vista no es la más recomendable. Si acostumbras al pequeñ@ a conseguir premios por aceptar responsabilidades, no querrá hacerlo de otra manera y la vida no siempre le va a otorgar algo, por hacerse cargo de las cosas.

Pero si eliges la segunda opción. La de valorar su tarea, la de hacerle sentir bien y útil, el niñ@ se desarrollará de una forma más sana y esto luego se aplicará a su vida adulta.

Casi todo lo que se oye de pequeño se incorpora y se graba a fuego para el resto de la vida. Mejor pues, que incorpore, que es capaz de hacerse cargo de las situaciones, que puede resolver y que además lo hace bien.

No digo, que lo vaya a hacer de la noche a la mañana o sí, quién sabe. De lo que sí estoy segura, es que hacerle sentirse bien, por haber hecho algo, es mucho mejor.

Hay muchos tipos de cajas guarda juguetes, de muchos precios y con muchos diseños, pero mis favoritas sin lugar a dudas, son las que ha sacado “Lego” al mercado. Son bonitas, fáciles de limpiar y aunque el precio varía según tamaños, la mayoría están entre los 10 y los 20€.

Prueba. Verás que va bien.

Los niños y la televisión

Aunque la mayoría de pediatras están en contra del hecho de que haya niños que se pasan muchas horas al día, frente al televisor, también, nos encontramos con algunos médicos que valoran los programas educativos que se emiten en la misma, de manera positiva; pues, pueden ser unos grandes aliados a la hora de educar, de manera divertida, a nuestros hijos. E, incluso, hay algunos que tienen algo muy bueno: son capaces de entretener y de educar a nuestros hijos: “De ninguna forma creo que es una costa mala, es una cosa buena que les entretiene, siempre y cuando estén viendo algo educacional”.

La verdad es que muchos padres, tanto por pereza, como por comodidad, prefieren dejar a sus hijos frente a un programa de televisión, antes de jugar con ellos, o por que están muy cansados o por que necesitan desconectar. Eso sí, los padres tienen que tener en cuenta una serie de cosas, como , por ejemplo, deben seleccionar que programas o videos deben ver nuestro hijos, que sean agradables y que no ofrezcan sólo violencia, sexo o un lenguaje inoportuno por que ese es el problema: en muchas ocasiones, los más pequeños ven programas que no deberían, y ahí empieza el problema, se abandonan los juguetes más tradicionales, por la caja tonta.