Los juegos de magia son muy lindos regalos para algunos niños. Tienen que tener por lo menos cinco años de edad, para que puedan disfrutarlos como tales, ya que si se le regala a un niño menor a esta edad es probable que le de a los elementos que contiene, otros usos y eso es normal.

Es especialmente indicado para aquellos chicos que tienen la suficiente paciencia para leer instrucciones (ya que los trucos que se enseñan vienen en manual escrito) o en su caso escuchar estas instrucciones de un adulto que lo ayude en su comprensión.

Si se trata de niños muy inquietos o con muy poco nivel de concentración es posible que no encuentre este regalo atractivo.
También es ideal para los que les gusta atraer la atención de los padres y de los amiguitos, porque la idea es que logren hacer una especie de función para su público familiar con los trucos de magia aprendidos. Por lo tanto no sólo deberán cultivar su habilidad con ellos, aprender a hacerlos y practicarlos sino que también los pueden convertir en la oportunidad ideal para hacer su show. Ya hay niños para los cuales esto es un disfrute.

Son especialmente oportunos para regalar en aquellas ocasiones en que el niño necesita ser el centro de las miradas, por ejemplo en casos del nacimiento de un hermanito o cuando hay otros niños que están siendo objeto de atención por otras causas; un juego de magia siempre crea expectativa y es motivo de conversación.

También es una linda oportunidad para jugar con los adultos de la casa y que se establezca un buen canal de comunicación.
Siempre hay que tener en cuenta no frustrar a los chicos si alguno de los trucos no sale de primera; por el contrario hay que alentarlos a que continúen desarrollando sus habilidades y usar el halago y el aplauso como recompensa si sale bien.

Los niveles de complejidad de los trucos pueden ser diferentes y habrá que seleccionarlos para que el niño comience por los más sencillos para luego ir aumentando su grado de dificultad-
Hay chicos que se entusiasman tanto con estos juegos, que, incluso logran crear sus propios trucos. Bienvenida esa imaginación al servicio del espectáculo.

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