Día mundial contra la esclavitud infantil 2012

Hoy celebramos dos fechas especiales y diferentes. Por una parte, damos la bienvenida al Día Mundial de la Voz. Una fecha que nos recuerda que es indispensable apostar por la salud. En otro orden diferente, este 16 de abril también es el día Mundial de la Esclavitud Infantil. Un tema muy interesante y necesario que nos ayuda a reflexionar sobre los derechos de los niños que deben ser respetados y protegidos.

Sin embargo, dichos derechos, muchas veces, se ven vulnerados de una forma injusta. De hecho, hay niños que tienen una rutina muy diferente a la de los niños que acuden al colegio. Y es que, algunos seres humanos trabajan y sufren la explotación en primera persona desde la más tierna infancia. Un panorama que nos recuerda que todavía queda mucho camino por recorrer en la lucha por la igualdad y el desarrollo.

Está claro que es importante evitar que los niños esclavos sigan sufriendo esta presión. Es decir, la libertad es un derecho. Unos 400 millones de niños sufren esclavitud en todo el mundo. Una cifra que no tiene que dejar indiferente a nadie. De hecho, es importante apostar por el sentido común, la solidaridad y el amor a los demás.

La Confederación Española de Religiosos ha emitido un comunicado con el siguiente mensaje: “Puede ser que los plátanos que comemos y el café que degustamos estén empapados del sudor de muchos niños y niñas latinoamericanos o africanos”. Es decir, los efectos negativos de esta explotación, no nos son ajenos sino que tienen efecto directo en nuestra vida.

El comunicado añade: “Puede ser que las alfombras que pisamos estén tejidas por esclavos paquistaníes; cortinas, camisas, joyas y otros manufacturados podrían ser fruto del trabajo oculto y forzado de menores de la India; balones y juguetes de nuestros niños podrían gotear sangre de tantos menores asiáticos y caribeños”.

La realidad es que merece la pena pensar las cosas, meditar y pensar en qué podemos hacer cada uno de nosotros para luchar contra la esclavitud infantil de una forma clara, consciente y responsable.

Imagen: El Economista